domingo, 20 de marzo de 2011

Noche triste o victoria mexica.


Y así, la noche del 10 de julio de 1520, la mal llamada Noche Triste, Cortes, sus capitanes, 300 aliados tlaxcaltecas y prisioneros mexicas dejaban la ciudad, y con ellos parte del tesoro de México. Varios incidentes memorables se produjeron en estos momentos, un puente que habían construido los españoles cayó ante su peso, el de sus caballos y del tesoro. En ese lugar varios españoles murieron ahogados. En las cercanías de Tlacopan, Cortes se lamenta de su derrota a manos de los mexicas que hasta ese lugar continuaban persiguiéndolos. Los españoles se encaminaron a Tlaxcala, y en Otumba, los mexicas volvieron a atacarlos, en el ataque murieron muchos mexicas, pero también españoles y tlaxcaltecas.
En Tepeaca habían muerto algunos españoles, y Cortes en venganza ataco a sus pobladores y los venció, y a los prisioneros los herró como si fueran bestias. Este hecho habría de ser repetido por los europeos en señal de poderío y de propiedad sobre muchos pueblos.

         Uno de los españoles que llego con Narváez era portador de la viruela, lo que desato una peste que se convirtió en otro azote contra los pueblos mesoamericanos; una de las víctimas de este mal fue Cuitláhuac, quien había sustituido al infortunado Moctezuma II y había encabezado a su pueblo contra los invasores. Al morir este, Cuauhtémoc se convirtió en el nuevo tlatoani, o señor de México; el hijo de Ahuizotl ahora encabezaba a su pueblo en una heroica defensa de este y de su ciudad.

Cortes planea la conquista de México-Tenochtitlán

El nuevo señor de México dispuso que numerosos escuadrones de sus guerreros impidieran que los españoles entraran a los territorios dominados por los mexicas para de esta manera evitar que se aliaran con sus enemigos. Cortes por su parte orden la construcción de trece navíos llamados bergantines para poder realizar recorridos por las aguas del lago de Texcoco y de esta manera atacar y facilitar la caída de México. Transcurrida la Navidad de 1520, Cortes abandono Tlaxcala y se encamino con rumbo a México. Al llegar a Texcoco recibió ayuda, ya que los antiguos aliados de los mexicas ahora eran sus enemigos, y le facilitaron la construcción de los navíos que muy pronto surcarían las aguas del lago de Texcoco.
Cortes mientras tanto recorría las poblaciones de la ribera del lago.

Como parte de su estrategia, Cortes estableció alianzas con los pueblos de Mixquic, Tlalmanalco, Coatlinchan y otros. Y al mismo tiempo emprendía campanas contra Xaltocan, Tenayuca, Tlacopan y Azcapotzalco para impedir que México recibiera ayuda del exterior. A pesar de todas sus penurias, los mexicas presentaban bravía resistencia contra sus adversarios y el mismo Cortes corrió el peligro de ser capturado. En el campo de los españoles había intrigas contra su jefe; individuos llegados con Narváez planearon darle muerte, pero fracasaron y como castigo fueron ahorcados.


En mayo de 1521 fue destruido el acueducto de Chapultepec que proveía a la ciudad de agua con el fin de privarlos del vital líquido. Y además los trece bergantines empezaban a atacar las canoas y a la misma ciudad de México, que empezó a ser destruida. Cortes enviaba mensajes de paz a los mexicas para evitar que su ciudad fuera arrasada totalmente. Cuauhtémoc y sus capitanes querían la paz, pero se daban cuenta de que sus males habían empezado con la llegada de los españoles. Moctezuma II y sus hijos habían muerto, y lo mismo había sucedido con los señores de Texcoco e Iztapalapa y con Cuitláhuac. Y además los pueblos vencidos eran convertidos en esclavos y marcados como animales. Así que concluían que Malintzin, o Cortes, no era de fiar, por lo que preferían morir y ver arrastrada su ciudad en vez de ser sometidos a tormento y convertidos en esclavos.

Fue por ello que Cuauhtémoc y los señores de México decidieron no hablar más de paz y luchar día y noche hasta morir si eran derrotados. Los mexicas con más bravura combatían a los enemigos, pues sus dioses les habían prometido la victoria. Pero solos, pues ya no contaban con aliados, como los matlatzincas o los de Malinalco, que ya habían sido vencidos. Al final de la lucha, la ciudad de México estaba materialmente destruida y sus moradores se refugiaron en Tlatelolco en donde fueron atacados por los españoles. El señor de México y los principales se lanzaron en sus piraguas a las aguas del lago para salvarse, pero sus guerreros continuaban resistiendo. Cortes envía promesas de paz. Pero no son atendidas por Cuauhtémoc que se rehusaba a entrevistarse con el por temor de ser asesinado.

          Los mexicas arrinconados en Tlatelolco seguían luchando y Gonzalo de Sandoval es enviado a atacar el lugar en que se refugiaba el señor de México, a quien captura con ayuda de García Olguín cuando trataba de huir en piragua por el lago.

     El héroe mexica pidió ser llevado ante Cortes, y una vez frente a el le dijo…”señor, ya he hecho lo que soy obligado en defensa de mi ciudad, y no puedo más, y vengo por fuerza y preso ante tu persona y poder. Toma ese puñal que tienes en la cinta y mátame luego con el…” Cortes, por boca de la Malinche y de Jerónimo de Aguilar le contesto que por haber sido tan valiente y velar por su ciudad, le tenia en mucho mas su persona, y que no era digno de culpa ninguna, y que antes le he de tener a bien que a mal, y que lo que el quisiera era que, cuando iban de vencida, antes que mas destruyeran aquella ciudad, ni hubiera tantos muertos de los mexicas, que viniera de paz y de su voluntad, y que ya es pasado lo uno y lo otro, que ya no hay remedio, ni enmienda de ello, y que descanse su corazón y el de todos sus capitanes, y el mandara a México y a sus provincias como antes.

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